LA VEGA. El obispo coadjutor de Santo Domingo dijo en la provincia de La Vega, que es fundamental  rol del cooperativismo en el desarrollo de las comunidades y dijo que el papel de la Vega REal en sus 43 años de servicio, ha sido fundamental para diferenciar entre capital y las necesidades de la gente.

Al hablar en la catedral de La Vega durante la misa conmemorativa de los 43 años de la cooperativa, el prelado católico sostuvo que la falta de ética, el desarrollo y el bienestar se convierten en una ilusión, incluso en una hipocresía.

Su Homilia:

Celebrar 43 años de perseverancia, trabajo y servicio no es tarea fácil. Mantener viva una institución durante tanto tiempo exige esfuerzo constante, visión clara y la capacidad de marcar un rumbo firme en medio de múltiples desafíos.

Sobre todo, implica sobrevivir y crecer en contextos complejos, manteniendo siempre la esencia y el propósito.

En nuestra sociedad, en nuestro país y en el mundo entero, se habla mucho de desarrollo y bienestar. Escuchamos a personas, instituciones y grupos que dicen trabajar por el progreso humano. Sin embargo, cuando falta la dimensión ética, el desarrollo y el bienestar se convierten en una ilusión, incluso en una hipocresía. Ese es uno de los grandes males que afectan hoy a nuestra sociedad.

El egoísmo, el individualismo, el afán de poder y de riqueza han llevado a que los seres humanos se conviertan, como decía el filósofo, en lobos unos para otros. Se destruye al otro y se concentra la riqueza en pocas manos, generando una sociedad profundamente desigual e injusta. De ahí surgen la pobreza, la desigualdad, la violencia, la rabia y el dolor que afectan a la humanidad.

Cuando el poder económico se adueña de todos los espacios, incluso del ámbito político, se genera un desequilibrio peligroso. La política se arrodilla ante el poder económico y la ética desaparece del manejo de los recursos. Esto permite que la riqueza se concentre en muy pocas manos, dominando el entorno social y profundizando las brechas existentes.

Frente a esta realidad surge la propuesta del cooperativismo y de la economía solidaria, una alternativa que busca frenar el crecimiento de un capitalismo salvaje, duro y excluyente. La promoción de una cultura basada en la solidaridad es esencial para evitar las grandes desigualdades y reducir las brechas de pobreza que afectan a nuestra humanidad.

Muchos gobiernos hablan de reducir la pobreza, pero ¿cómo se logra eso sin una administración ética y solidaria? ¿Cómo se reduce la pobreza cuando la solidaridad no se percibe y el egoísmo domina? La ambición desmedida provoca cada vez mayor distancia entre ricos y pobres, y esto se refleja en ámbitos como la salud, donde los más vulnerables terminan pagando las consecuencias de la desigualdad.

Por eso necesitamos una humanidad solidaria y un mundo más justo. Es necesario impulsar proyectos solidarios donde los más necesitados puedan participar en una cooperativa y, desde ahí, resolver problemas fundamentales: una cirugía, una vivienda, un pequeño negocio, una oportunidad para crecer con dignidad. Esa es la verdadera economía solidaria, y debemos seguir fortaleciéndola con ética y participación activa.

El cooperativismo ha sido reconocido nuevamente a nivel internacional, no como una empresa de negocios, sino como un modelo basado en valores y principios que contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Desde sus orígenes, el cooperativismo nació con valores claros que hoy siguen siendo su esencia.

La familia, la comunidad y la fe deben propiciar los cambios necesarios para que esos valores se mantengan vivos. Vivimos tiempos complejos, marcados por la división familiar y la influencia negativa de múltiples factores sociales. Cada niño que se pierde en una mala influencia es una oportunidad que se nos escapa como sociedad.

Por eso hoy se agradece profundamente el compromiso asumido desde la dirección de Vega Real y se reconoce a María Eugenia Acosta por sus 35 años de labor ininterrumpida en la cooperativa, una trayectoria marcada por los valores, la entrega y la coherencia.

Como se expresó en este aniversario, la administración por valores no solo debe vivirse en la cooperativa, sino también en la familia y en la comunidad. Vega Real ha asumido ese compromiso desde sus inicios, acompañada por líderes espirituales y sociales que han guiado su camino en la preservación del medio ambiente, la conciencia social y la participación comunitaria.

Hoy celebramos con orgullo los 43 años de historia de Cooperativa Vega Real: más de 160 mil socios, 25 oficinas, una presencia mayoritaria en zonas rurales y más de cuatro décadas marcadas por una profunda vocación de servicio. Miles de dirigentes voluntarios han hecho posible que esta institución sea grande no solo en lo económico, sino sobre todo en lo social y en lo humano.

Desde sus inicios, Vega Real ha sido más que una institución financiera. Ha sido una escuela de valores, un motor de desarrollo y un hogar para miles de familias que han encontrado en el cooperativismo una forma digna de crecer y avanzar.

Este aniversario es un homenaje a cada socio, colaborador, consejero, comunidad y aliado que ha creído en el poder de la cooperación. Es también una oportunidad para renovar el compromiso con la excelencia, la inclusión y la sostenibilidad, pilares que seguirán guiando el camino de Vega Real.

Sigamos construyendo juntos un futuro donde los valores nos unan y el bienestar colectivo sea nuestra mayor recompensa. Feliz 43 aniversario para el cooperativismo nacional e internacional, y muy especialmente para la familia Vega Real. Que Dios nos siga guiando y bendiciendo.

En el marco del Año Internacional de las Cooperativas, compartimos un mensaje que reafirma nuestra convicción: juntos podemos construir un mundo mejor. En Vega Real no solo hablamos de cooperativismo; lo vivimos, lo sentimos y lo compartimos cada día.

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