La XI Convención Financiera del Cooperativismo se desarrolló desde este jueves 30 de octubre hasta el domingo 2 de noviembre en el Hotel Barceló Bávaro Grand Resort, con la asistencia de cientos de cooperativistas del país y el exterior.
PUNTA CANA. La presidenta del Consejo Nacional de Cooperativas, emitió un mensaje final ante las delegaciones asistentes a la XI Convención Financiera Cooperativa y IX Convención del Cooperativista Internacional, en el cual se pide convertir las reflexiones de esta convención en hojas de ruta, planes de capacitación, alianzas y programas operativos.

Este es su mensaje final, la licenciada Eufracia Gómez Morillo, dice:
Distinguidos líderes cooperativistas nacionales e internacionales:
Al cerrar la XI Convención Financiera del Cooperativismo Nacional y la VIII del Cooperativismo Internacional, retomo algunas ideas que planteamos en el acto inaugural: el cooperativismo como fuerza para un desarrollo social y económico justo, inclusivo y sostenible; la necesidad de alinear objetivos financieros con valores sociales y ambientales; y la urgencia de liderazgo con visión estratégica, innovación y sensibilidad social.
Durante estos días hemos transitado un programa riguroso y profundamente orientado a transformar esa visión en acciones concretas.
Escuchamos conferencias sobre inclusión financiera y modelos sostenibles, nos recordaron que la rentabilidad en la cooperativa se traduce en oportunidades reales para los asociados; vimos cómo la innovación, la digitalización y el uso responsable de datos son palancas indispensables para ampliar el alcance de nuestros servicios.
Abordamos la prospectiva financiera y comunicacional, que nos invita a construir narrativas que visibilicen el impacto social del movimiento cooperativo y a tejer redes regionales e internacionales para compartir recursos y mejores prácticas. Estas conexiones no son ornamentales: son instrumentos para diversificar, mitigar riesgos y fortalecer la resiliencia comunitaria.
En el eje de juventudes y equidad de género constatamos que el relevo generacional y la inclusión de las mujeres no son discursos; son estrategias para la sostenibilidad. Las experiencias presentadas nos exigieron repensar procesos internos, políticas de gobernanza y programas de formación que habiliten a jóvenes y mujeres a liderar con conocimiento y compromiso.
La transformación digital fue tratada como condición de posibilidad para la inclusión financiera: no se trata solo de tecnología, sino de diseño de servicios accesibles, centrados en el asociado y en la reducción de brechas. Para ello, debemos acompañar la digitalización con alfabetización financiera y protección de datos.
Discutimos la sostenibilidad financiera y las herramientas para gestionar riesgos: cumplimiento, prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo (PLA/FT), monitoreo normativo y estructura de cumplimiento. Estas medidas fortalecen la confianza y la legitimidad del sector, pilares imprescindibles para que las cooperativas sigan siendo refugio y motor de desarrollo.
Se puso en la mesa la construcción de una economía solidaria y la economía circular cooperativa como modelos coherentes con el desarrollo local: producción responsable, encadenamientos productivos y estrategias que lleven la actividad económica al servicio de la comunidad y del ambiente.
Además, recibió atención prioritaria el marco jurídico y el seguimiento al Proyecto de Ley del Sector Cooperativo: avanzar en normas claras y en un entorno regulatorio que proteja a los asociados y facilite la expansión ordenada del movimiento es una tarea colectiva e inaplazable.
Hoy, cuando la Comisión Organizadora presentó las resoluciones de clausura, hacemos un compromiso público: convertir las reflexiones de esta convención en hojas de ruta, planes de capacitación, alianzas y programas operativos. No basta con saber; debemos implementar, medir y rendir cuentas ante nuestras comunidades.
Mi llamado final es claro y exigente: transformemos las ideas en políticas cooperativas coherentes, la innovación en inclusión real, la gestión de riesgos en confianza institucional, y la solidaridad en crecimiento económico compartido. Que cada cooperativa sea un faro local de dignidad, progreso y esperanza.
Cierro con palabras que aspiren a quedarse en la memoria en el corazón y en la acción: que nuestra labor no sea respuesta al mercado, sino respuesta al ser humano; que nuestras decisiones financieras sean siempre medidas por su huella social; que la unión y la ética sean la garantía de la prosperidad compartida. Somos guardianes del bien común: actuemos con valentía, con ciencia, con ternura y con firmeza.
Con la convicción de quien sabe que la historia se hace en comunidad, declaro formalmente clausurada la XI Convención Financiera del Cooperativismo Nacional y la VIII del Cooperativismo Internacional. Sigamos encendiendo propósitos —porque cada idea sembrada aquí germinará en el futuro de nuestro pueblo.
Muchas gracias.










Comenta con Facebook