Bajo el lema «Juventud Cooperativa hacia la Era de la Transformación», el encuentro concluyó con importantes reflexiones y directrices para el relevo generacional del movimiento cooperativo.

JUAN DOLIO, COOPMARENA. El IX Encuentro Internacional de Juventud Cooperativa concluyó exitosamente en el Hotel COOPMARENA Beach Resort, de Juan Dolio, con un acto de clausura encabezado por la máster Eufracia Gómez Morillo, presidenta del Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP); Francisco Santana Ortiz, presidente de CONARDO; el profesor Santiago Portes, presidente de COOPNAMA; Luis Guillermo Coto Moya, director ejecutivo de la Confederación de Cooperativas del Caribe, Centro y Suramérica (CCC-CA), y como invitado especial Jerson Harrigan, expresidente de la CCC-CA.

La presidenta del CONACOOP, Eufracia Gómez Morillo, afirmó que la institución trabajó durante meses junto a las organizaciones cooperativas hermanas para alcanzar el alto nivel organizativo y académico logrado por este encuentro internacional.

Expresó que los jóvenes participantes vivieron una experiencia de aprendizaje en la que pusieron en práctica la creatividad, la innovación, el trabajo en equipo y, sobre todo, los principios y valores del cooperativismo, herramientas que ahora deberán aplicar en sus respectivas cooperativas para impulsar procesos de transformación y desarrollo.

Luis Guillermo Coto Moya, director ejecutivo de la CCC-CA, elogió el entusiasmo y el compromiso demostrados por los participantes durante toda la jornada.

«Ustedes aportaron creatividad, participación y ese sello especial que solo la juventud puede imprimir a los procesos de transformación. Sin ustedes este encuentro no habría sido posible», expresó.

Celebrado bajo el lema «Juventud Cooperativa hacia la Era de la Transformación», el encuentro reunió durante los días 30 y 31 de julio a 150 dirigentes juveniles procedentes de diversos países de la región en el Hotel Resort Cooperativo COOPMARENA, el único establecimiento hotelero cooperativo de este tipo en el país, propiedad de la Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de los Maestros (COOPNAMA).

Los participantes forman parte del Comité Nacional de Juventud Cooperativista (CNJCOOP) y de organizaciones juveniles vinculadas al movimiento cooperativo latinoamericano y caribeño.

El evento fue organizado por la Confederación de Cooperativas del Caribe, Centro y Suramérica (CCC-CA), el Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP) y la Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de los Maestros (COOPNAMA), con el propósito de fortalecer las capacidades de las nuevas generaciones del cooperativismo, impulsar propuestas innovadoras para un modelo más moderno e inclusivo y promover redes permanentes de intercambio y cooperación entre las juventudes cooperativistas de la región.

Uno de los principales mensajes surgidos del encuentro fue que el cooperativismo no necesita modificar sus principios para responder a los desafíos contemporáneos; lo que requiere es una nueva generación capaz de interpretarlos con creatividad, fortalecerlos mediante el conocimiento y proyectarlos hacia los retos del siglo XXI. Esa fue la reflexión central que orientó los debates y las conclusiones del evento.

Durante las dos jornadas se desarrollaron conferencias, paneles, talleres participativos, dinámicas de integración y espacios de intercambio de experiencias, muchas de las cuales fueron difundidas a través de las redes sociales, ampliando el alcance del encuentro y promoviendo una mayor visibilidad del liderazgo juvenil cooperativista en la región.

Como resultado de este IX Encuentro Internacional de Juventud Cooperativa, los participantes reafirmaron su compromiso de asumir un papel más activo en la transformación del movimiento cooperativo, promoviendo la innovación, la sostenibilidad, la inclusión y el relevo generacional como pilares para el fortalecimiento del cooperativismo en América Latina y el Caribe.

Las reflexiones

  • La transformación comienza con las personas.  Ninguna organización cambia únicamente por incorporar nuevas tecnologías o modificar sus procesos. La verdadera transformación nace cuando las personas desarrollan una nueva forma de pensar, trabajar y colaborar. Los jóvenes representan esa capacidad de impulsar cambios desde la creatividad y la innovación.
  • La juventud no es el futuro: es el presente del cooperativismo. Con frecuencia se afirma que los jóvenes son el futuro, pero en realidad ya están tomando decisiones, emprendiendo proyectos y liderando iniciativas. El reto consiste en abrirles espacios reales de participación dentro de las cooperativas, más allá de una representación simbólica.
  • Innovar sin renunciar a los principios. La era digital exige rapidez, eficiencia y nuevas herramientas, pero el cooperativismo posee una ventaja diferencial: sus valores. La innovación tiene sentido cuando fortalece la solidaridad, la democracia, la equidad y la ayuda mutua, no cuando los sustituye.
  • La transformación digital debe estar al servicio de las personas. La inteligencia artificial, la automatización, las plataformas digitales y los nuevos modelos financieros representan oportunidades para las cooperativas. Sin embargo, el desafío consiste en utilizar estas herramientas para mejorar la calidad de vida de los asociados y ampliar la inclusión financiera y social.
  • El liderazgo cambia de modelo. Las nuevas generaciones prefieren liderazgos participativos, horizontales, transparentes y colaborativos. El dirigente cooperativo del siglo XXI necesita escuchar más, comunicar mejor y construir consensos en lugar de imponer decisiones.
  • La educación cooperativa sigue siendo la principal inversión. En un mundo donde el conocimiento se renueva constantemente, la formación deja de ser una actividad ocasional para convertirse en un proceso permanente. Educar a los jóvenes en economía solidaria, liderazgo, innovación y emprendimiento fortalece el relevo generacional.
  • El cooperativismo ofrece respuestas a desafíos globales. Problemas como la desigualdad, el desempleo juvenil, la exclusión financiera, el cambio climático y la precarización laboral encuentran en el modelo cooperativo una alternativa basada en la participación democrática y la distribución equitativa de los beneficios.
  • Emprender de manera colectiva puede ser una ventaja competitiva. Mientras muchos modelos económicos fomentan la competencia individual, las cooperativas demuestran que es posible emprender compartiendo riesgos, conocimientos y resultados, fortaleciendo al mismo tiempo el tejido social.
  • La diversidad fortalece el movimiento. La transformación implica incorporar plenamente a mujeres, jóvenes, personas con discapacidad y comunidades diversas en los espacios de decisión. Una cooperativa inclusiva está mejor preparada para comprender las necesidades de la sociedad.
  •  El relevo generacional es una decisión estratégica. La continuidad del movimiento cooperativo dependerá de la capacidad de integrar a las nuevas generaciones en los órganos de dirección, en la gestión y en la planificación institucional. No se trata únicamente de sustituir dirigentes, sino de construir un liderazgo intergeneracional.
  • El compromiso social sigue siendo el mayor diferencial. En un contexto donde muchas organizaciones son evaluadas por su impacto social, las cooperativas cuentan con una ventaja histórica: nacieron precisamente para resolver necesidades colectivas. La juventud puede potenciar esa misión mediante proyectos de innovación social y desarrollo comunitario.
  • La transformación exige una visión global. Los jóvenes cooperativistas forman parte de una generación conectada con el mundo. Compartir experiencias internacionales, fortalecer redes de cooperación e intercambiar buenas prácticas permite enriquecer el movimiento cooperativo local y prepararlo para competir en una economía cada vez más interdependiente.

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