Yanio Concepción/Presidente ejecutivo de Cooperativa Vega Real

La historia dominicana recuerda con dolor cómo, tras la Independencia de 1844, figuras como Pedro Santana y Buenaventura Báez traicionaron la Patria, entregándola primero a intereses extranjeros y finalmente a España en 1861. Hablamos de la Restauración de la República, el 16 de agosto de 1863, cuando la acción de un pueblo,el nuestro, decidió la reinstalación de la soberanía.

Frente a esa traición, el pueblo llano se levantó con machetes, lanzas y fusiles improvisados, bajo el liderazgo de héroes como Gregorio Luperón, Ramón Matías Mella y otros patriotas que no aceptaron otra salida que la libertad.

La Restauración fue más que una guerra: fue una lección de dignidad nacional. Contra dictadores, vende-patria y potencias extranjeras, los dominicanos demostraron que la soberanía no se negocia.

Hoy, es deber del sistema educativo rescatar esa memoria para que la niñez y la juventud aprendan que la Patria se defiende con sangre, valor y compromiso. Solo así honraremos a los héroes y evitaremos repetir la tragedia de la traición.

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