La elección del licenciado Julito Fulcar Encarnación como vicepresidente del Senado de la República constituye, desde la perspectiva del movimiento cooperativo dominicano, uno de los acontecimientos políticos de mayor trascendencia alcanzados por el cooperativismo nacional en toda su historia de participación en el Congreso.
No se trata simplemente de la promoción de un senador a una posición de dirección parlamentaria: Fulcar llega a la conducción de la Cámara Alta con una trayectoria construida durante décadas desde las propias estructuras del movimiento cooperativo, lo que convierte su elección en una expresión inédita de la presencia directa del cooperativismo organizado en uno de los más altos niveles del Poder Legislativo.
La trayectoria de Fulcar explica la dimensión de este acontecimiento.
Antes de llegar al Senado, fue presidente de la Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de los Maestros (COOPNAMA), del Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP) y de la Confederación de Cooperativas del Caribe, Centro y Suramérica (CCC-CA), además de haber desempeñado un papel relevante en el proceso de fortalecimiento del cooperativismo dominicano.
El propio Senado reconoce su condición de líder cooperativista y registra que fue presidente del CONACOOP durante el período 2002-2020 y dos veces presidente de la CCC-CA.
Por eso, su llegada a la vicepresidencia del Senado puede interpretarse como la conquista de una representación política propia del cooperativismo, y no simplemente como la llegada de un político que simpatiza con el sector. Fulcar es un dirigente que hizo el tránsito desde las organizaciones cooperativas hacia la representación congresual.
Esa diferencia tiene un enorme significado: por primera vez, el cooperativismo dominicano coloca a uno de sus dirigentes históricos en una posición desde la cual puede participar directamente en la conducción política y legislativa de la Cámara Alta.
Una oportunidad histórica para la Ley Nacional de Cooperativas
La nueva responsabilidad adquiere una dimensión todavía mayor porque el movimiento cooperativo se encuentra ante uno de sus principales desafíos legislativos: la aprobación de una nueva Ley Nacional de Cooperativas, destinada a sustituir y modernizar un marco jurídico considerado insuficiente frente a la realidad actual del sector.
Fulcar conoce de primera mano ese proceso. En 2023 fue precisamente quien introdujo ante la Cámara de Diputados el proyecto de Ley Nacional de Cooperativas presentado por el sector, cuyo propósito era integrar y modernizar las disposiciones legales existentes, fortalecer la seguridad jurídica, mejorar la gobernabilidad y transformar la institucionalidad pública relacionada con las cooperativas.
Más recientemente, en julio de 2026, participó en la entrega a la Cámara de Diputados del anteproyecto consensuado entre el sector cooperativo y el IDECOOP, en un proceso en el que legisladores de distintos partidos expresaron su disposición a respaldarlo.
La vicepresidencia del Senado le proporciona ahora una posición institucional de enorme relevancia para acompañar el tránsito de esa legislación por la Cámara Alta. Esto no significa que la aprobación esté garantizada —una ley debe superar las comisiones, las discusiones y las votaciones correspondientes—, pero sí significa que el cooperativismo contará en el bufete directivo del Senado con un dirigente que conoce la materia, conoce sus organizaciones, conoce las necesidades regulatorias del sector y ha participado directamente en la construcción de la propuesta.
Existe, además, un antecedente que demuestra que Fulcar ya ha utilizado su condición de legislador para colocar asuntos cooperativos en la agenda nacional. En 2025 presentó el proyecto que declara el 25 de octubre como Día del Cooperativismo en la República Dominicana, iniciativa que fue aprobada en segunda lectura por el Senado y posteriormente aceptada con modificaciones procedentes de la Cámara de Diputados.
La elección congresual más importante para el cooperativismo dominicano
Desde una perspectiva histórica del movimiento cooperativo, puede sostenerse que la elección de Julito Fulcar Encarnación como vicepresidente del Senado es la más importante posición congresual alcanzada hasta ahora por un dirigente surgido directamente del sector cooperativo dominicano.
La razón no está solamente en el rango constitucional de la vicepresidencia del Senado, sino en la combinación de tres factores: su trayectoria como dirigente cooperativista, su experiencia legislativa y la posición institucional que ahora ocupa dentro de la Cámara Alta.

El significado político es, por tanto, mayor que el de una elección individual. Es la demostración de que el cooperativismo dominicano, después de décadas de organización económica, social y comunitaria, ha logrado llevar a uno de sus representantes auténticos a una posición de alta responsabilidad dentro del Congreso Nacional.
Fulcar fue diputado durante dos períodos, vocero del bloque del PRM y resultó electo senador por Peravia en 2024. Su ascenso al bufete directivo del Senado completa, en cierta medida, un recorrido que comenzó en las organizaciones cooperativas y llegó hasta la dirección parlamentaria.
La importancia de este hecho para el cooperativismo dominicano está, finalmente, en que el sector deja de ser solamente objeto de legislación para convertirse, con uno de sus dirigentes históricos, en un actor con mayor capacidad de incidencia dentro del proceso legislativo.
La nueva posición de Fulcar coloca sobre sus hombros una responsabilidad particular: demostrar que la representación política de un sector social puede traducirse en legislación moderna, institucionalidad eficiente y mayores garantías para millones de dominicanos vinculados directa o indirectamente al cooperativismo.
En ese sentido, la vicepresidencia del Senado no debe verse únicamente como un reconocimiento a la trayectoria política de Julito Fulcar Encarnación. Para el movimiento cooperativo representa un punto de inflexión histórico: la llegada de un dirigente salido de sus propias filas a uno de los puestos de mayor jerarquía del Poder Legislativo y, al mismo tiempo, una oportunidad excepcional para convertir en realidad una de las viejas aspiraciones del sector: la aprobación de una Ley Nacional de Cooperativas moderna, integral y acorde con la dimensión que ha alcanzado el cooperativismo dominicano.
Fuente: https://www.independiente.com.do/2026/08/julito-fulcar-asume-la-vicepresidencia.html










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