Una nueva página web (Bibliocoop.com) que propugna por la educación cooperativa mediante la lectura, ha surgido para servir al cooperativismo latinoamericano.De ella tomamos un artículo, escrito por el cooperativista dominicano Pedro Guzmán, sobre la importancia de la Educación Cooperativa.

Pedro Guzmán (autor)

Tan antiguo como la fundación del cooperativismo mismo, en Rochdale 1844, es la instauración del quinto principio universal.

La educación es uno de sus principios fundadores y al día de hoy sigue invariable.  Las normas de conducta originales de los Pioneros de Rochdale, publicadas en el almanaque anual de los Pioneros, exigían: “Que un porcentaje fijo del excedente debe destinarse a educación”. El compromiso con la educación ha sido uno de los principios fundamentales del movimiento cooperativo desde que estos se formularon por primera vez.

“Las cooperativas ofrecen educación y formación a sus miembros, representantes electos, administradores y empleados para que puedan contribuir con eficacia al desarrollo de la cooperativa. Asimismo, informan al público en general, en especial a los jóvenes y a los líderes de opinión, sobre el carácter y las ventajas de la cooperación.” 

5to. principio: educación, formación e información

Al desentrañar esta definición nos damos cuenta de la importancia que reviste al cumplimiento de este principio para el logro de los objetivos, veamos: “Las cooperativas ofrecen educación y formación a sus miembros, representantes electos, administradores y empleados para que puedan contribuir con eficacia al desarrollo de la cooperativa.”

Como se puede observar, aquella cooperativa que ignore este mandato filosófico corre un alto riesgo, imagínese usted una empresa que no cuente con personal cualificado ni actualizado, es una empresa incapaz de hacer frente a los desafíos que traen los cambios vertiginosos que se producen hoy día.

¿Y cuál viene a ser el objetivo?

La primera parte de la definición concluye de la siguiente manera: “para que puedan contribuir con eficacia al desarrollo de la cooperativa”. Aquí tenemos, ciertamente, el propósito principal de la educación cooperativa: garantizar el desarrollo de una cooperativa próspera y sostenible.

Para muchas cooperativas, sobre todo en América Latina, la educación cooperativa constituye un desafío, ya que en muchos casos un alto porcentaje de sus integrantes carecen de educación formal, por lo que en ocasiones es preciso incluir programas de alfabetización y aritmética básica dentro de sus planes para que estos puedan participar en la sociedad.

De ningún modo, una cooperativa que persiga ser próspera y sostenible en el tiempo puede dejar de educar a sus miembros ni mucho menos conformarse con programas básicos o mínimos, por el contrario, debe procurar con apego a la equidad brindar a sus componentes todas las condiciones y facilidades que permitan los más altos grados de preparación conforme a las exigencias del mercado y el entorno en que se desarrolla la entidad socioeconómica.

La Capacitación continua es la mejor inversión para el desarrollo colectivo

La capacitación continua no solo beneficia a los empleados, sino que también fortalece la posición competitiva de la empresa al mejorar la productividad, la innovación y la retención de talento. Es una inversión estratégica a largo plazo que puede marcar la diferencia en el éxito y la sostenibilidad del negocio, a inversión en la capacitación o educación continua de los colaboradores es crucial por varias razones clave:

Mejora del rendimiento

Los colaboradores capacitados suelen desempeñarse mejor en sus roles. La formación actualiza sus habilidades, conocimientos y les permite adoptar nuevas metodologías, lo que contribuye a un mejor desempeño en sus funciones.

Adaptación al cambio

En un mundo empresarial en constante evolución, la capacitación ayuda a los colaboradores a adaptarse a nuevas tecnologías, procesos y tendencias del mercado, lo que permite a la empresa cooperativa mantenerse actualizada y competitiva.

Motivación y retención de talento

La inversión en la mejora profesional de los empleados y directivos muestra que la empresa cooperativa valora su crecimiento personal y profesional. Esto aumenta la satisfacción laboral y la lealtad hacia la empresa, lo que puede reducir la rotación de empleados y retener talentos clave.

Innovación y creatividad

La formación continua fomenta la creatividad y la innovación al exponer a los integrantes a nuevas ideas, perspectivas y enfoques. Esto puede conducir a soluciones más creativas y eficientes para los desafíos empresariales.

Mejora del clima laboral

cuando los miembros tienen acceso a oportunidades de aprendizaje, suelen estar más comprometidos con su trabajo y con la empresa en general. Esto contribuye a un ambiente laboral más positivo y colaborativo.

La “formación” constante es la garantiza el desarrollar las aptitudes prácticas que necesitan los miembros y empleados para dirigir una cooperativa de acuerdo con prácticas empresariales, éticas y eficaces y para controlar democráticamente la empresa cooperativa de manera responsable y transparente.

¡Envíalo a esa persona que sabes que necesita leerlo!

Importancia de la educación en el Cooperativismo

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