La transferencia de saberes entre generaciones y la disciplina de la formación permanente es  terreno fértil donde florecen estas virtudes 

Deivinson Jiménez Heredia (1)

Santo Domingo, R.D.- En el cooperativismo, la madurez y la sabiduría no son simples virtudes personales: son fundamentos de la gobernanza institucional. No se trata de atributos que llegan automáticamente con la edad o con los años de servicio, sino de frutos cultivados en la experiencia, la preparación constante y la disciplina de quienes se mantienen estrechamente vinculados al quehacer cooperativo.

La verdadera madurez cooperativa se refleja en el sentido de pertenencia, en la capacidad de gestionar emociones y en la apertura para recibir consejos de otros actores con experiencia y legado. Es allí donde se aprende de quienes han liderado gestiones en tiempos de crisis, procesos de transformación digital y resiliencia frente al cambio.

La sabiduría, por su parte, se manifiesta en el discernimiento para tomar decisiones equilibradas, en la humildad para aconsejar y en la certeza de que siempre hay algo nuevo por aprender.

Estos factores se sostienen en la identidad cooperativa, basada en principios y valores, en la investigación continua, en la actualización de conocimientos y en el respeto por las normas, costumbres y buenas prácticas que consolidan nuestro modelo.

La transferencia de saberes entre generaciones y la disciplina de la formación permanente es el terreno fértil donde florecen estas virtudes.

La gobernanza cooperativa requiere líderes que comprendan que dirigir no es imponer, sino servir; que administrar no es acumular poder, sino inspirar confianza; y que representar no es un título, sino un compromiso con la transparencia y la sostenibilidad. Ningún líder debe ser idolatrado, porque el cooperativismo no se construye sobre figuras, sino sobre principios. Los dirigentes son servidores e instrumentos de Dios, y la exaltación desmedida puede caer en el plano de la idolatría y el fanatismo, los cuales sesgan el discernimiento y debilitan la razón.

La Biblia nos recuerda: “El corazón entendido buscará la sabiduría; más la boca de los necios se alimentará de necedad” (Proverbios 15:14).

Hoy, el cooperativismo necesita dirigentes maduros y sabios, capaces de transformar la gestión en un acto de servicio y de proyectar nuestras organizaciones hacia un futuro sólido y participativo. La madurez y la sabiduría, aplicadas con disciplina y preparación, son la esencia de una gobernanza cooperativa que inspira, motiva y trasciende.

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  • Consultor Legal en Legislación Cooperativa, ASFL, Seguros y Fianzas, y Fortalecimiento Organizacional Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP).

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