La cooperativa decana del sector renovó ante el Mausoleo Nacional su compromiso con un mejor país, a través de su aporte al desarrollo de los más vulnerables
SANTO DOMINGO, R.D. – La Cooperativa Manoguayabo (COOPMANOGUAYABO) depositó una ofrenda floral en el Altar de la Patria con motivo de su 79 aniversario y en el marco del Mes del Cooperativismo, en agradecimiento por sus años de existencia y por ser la cooperativa de mayor longevidad en el país. La entidad reafirmó su ejemplo de constancia, transparencia y servicio, reflejo de los beneficios del cooperativismo activo que demanda la sociedad dominicana.

El acto fue encabezado por Nelson Alcántara, presidente del Consejo de Administración, quien afirmó que la ofrenda floral representa una muestra de gratitud y compromiso con los valores fundacionales que inspiraron tanto a los Padres de la Patria como al movimiento cooperativo dominicano.

A la ceremonia asistieron dirigentes centrales, pasados presidentes, colaboradores, dirigentes distritales y socios de COOPMANOGUAYABO, en un emotivo homenaje a la memoria de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella.
Alcántara destacó la profunda conexión entre el ideario patriótico y los principios del cooperativismo.
“El cooperativismo dominicano no es solo una forma de organización económica, sino una herencia de lucha, justicia social y solidaridad. Su esencia descansa en los mismos valores que inspiraron a nuestros próceres: unidad, sacrificio y visión de futuro”, expresó.

El dirigente exhortó a los cooperativistas a mantener una postura firme frente a los intentos de desvirtuar el movimiento, afirmando que defender el cooperativismo es defender la justicia, la equidad y el desarrollo compartido.
“Así como Duarte nos enseñó que trabajar por y para la Patria es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos, hoy nos corresponde a nosotros defender el cooperativismo como un bien común, como una herramienta de transformación social”, añadió.
Alcántara instó a que este aniversario sea un compromiso renovado con la esencia solidaria del movimiento, y llamó a “luchar con educación, unidad y perseverancia” para mantener vivo el ideal cooperativo.

Con esta ofrenda, la Cooperativa Manoguayabo reafirma su sitial histórico como cuna y origen del cooperativismo dominicano, y renueva su convicción de cooperar con propósito; un propósito que se traduce en mantener al asociado en el centro de cada acción institucional y en promover, con coherencia y compromiso, los valores de solidaridad, equidad y justicia social que impulsan el desarrollo sostenible de la nación.

La historia y los pioneros
La Cooperativa Manoguayabo fue iniciada por el Padre Alfonso Chafe, misionero canadiense de la Orden de los Scarboro. A él se unieron varios vecinos y agricultores de la comunidad de Manoguayabo y zonas aledañas.
Los fundadores fueron: José Labata, Arístides Martínez, Clemente Guzmán, Manuel Terrero Flores (“Lico”), Daniel Campusano, Ángel María Pérez Campusano, Pedro Núñez Amador (“Pelacho”), Silvestre Núñez, Lucía Correa, Juan J. Correa, Juanico Correa, Juanico Pozo y Rafaela Pozo (conocida como “Doña Kela”).
“Doña Kela” (Rafaela Pozo) es destacada como la primera mujer cooperativista de la República Dominicana, y la primera reunión fundacional se realizó en su casa.
¿Cómo se creó COOPMANOGUAYABO?
En 1943, el Padre Alfonso Chafe estableció en Manoguayabo la Hermandad de San Isidro, un grupo de ahorro en el que los agricultores y personas de la comunidad aportaban semanalmente una pequeña cantidad (cinco centavos), con el objetivo de fomentar el ahorro y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores del campo.
La Cooperativa Manoguayabo se constituyó formalmente el 13 de octubre de 1946, mediante una reunión celebrada en la casa de Rafaela Pozo (“Doña Kela”), con los vecinos que habían estado ahorrando juntos.
El capital inicial fue muy modesto: se dice que la primera noche se reunieron RD$0.85 (ochenta y cinco centavos) con los aportes de los socios fundadores.
Desde entonces, COOPMANOGUAYABO se ha consolidado como la institución pionera del movimiento cooperativo dominicano, manteniendo viva la llama de la solidaridad, la ayuda mutua y el desarrollo comunitario que inspiraron su creación hace casi ocho décadas.










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